Ayer tuve una de esas visitas que me encantan.Emotivas y especiales. Clientes que enamoran, mis "clientes vitamina" que cuando salimos de la visita ya somos amigos. Me entiendo especialmente bien con la gente más mayor que yo. Me producen ternura y me veo reflejada en ellos. Una señora estupenda va a visitar una casa que no es para ella, sino para un familiar. Con la responsabilidad de lo que le habían encargado, los nervios porque lo que estaba viendo le encantaba y la urgencia con la que tenia por comprar, A. estaba más nerviosa que si fuera para ella misma. Videollamada y ahí estaban todos, qué bonito ver la armonia entre los miembros de la familia, la confianza absoluta que habian depositado en A., lo que estaba disfrutando y sufriendo a la vez.Encantadoras las dos. Son momentos muy emotivos.Y yo me sentía muy orgullosa de haberle encontrado en un día justo lo que ellas necesitaban. Mi compañera y amiga Belén González, experta en experiencia de cliente, habría disfrutado ...