Comenzamos el año con ilusión y ganas.
Toca trabajar duro.
El 24 es un número especial para mi, confio en que me traiga suerte y me ayude a despegar definitivamente.
Emprendí el vuelo y ojalá llegue a mi destino, que no se muy bien cual es, pero al que llegaré disfrutando del viaje.Aunque el trayecto a veces sea complicado.
Parece que se augura un futuro más prometedor para los próximos meses.
Eso me ilusiona y me tranquiliza, no solo por mi, sino porque será señal de que las cosas van mejor para todos.
Comprar una casa es ilusionante y agotador, no hay nada que más ilusión haga que comprar una casa nueva, ni nada más estresante que una mudanza.
Pero el hecho de que una familia decida adquirir una vivienda es muy significativo, normalmente se hace para mejorar la situación, aunque no siempre es así.
Las circunstancias familiares nos imponen nuestro modelo de vivienda.
Uno sabe que se hace mayor cuando va teniendo una vivienda más pequeña.
El ciclo vital se refleja en nuestras necesidades, los hijos vuelan y empiezan a sobrar habitaciones.
Es triste, pero es así.
Admito que no es una sensación agradable ver cómo se van desalojando los dormitorios de tus hijos, cómo desaparecen sus cosas y su habitación se queda deshabitada.
Es la vida.Pero es una experiencia dura sobrellevar.
Las casas tienen su propio pulso, su latido,su propia vida.
Estoy convencida de que las casas las hacen las personas que las habitan.
Y tienen alma.Energia que se siente y que se palpa.A veces buena, otras, no.
Llenemos este año que empieza de energia positiva que impregne nuestras viviendas de amor y familia, que convierta las casas en hogares y los hogares en nuestro lugar preferido del mundo...
Te recibo con ganas, 2024.No me defraudes.
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
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