Hay días buenos y días malos.
Incluso los dias que prometían mucho, se tuercen inexplicablemente.
Hoy no ha sido mal dia.Pero ha sido decepcionante.
La decepción es uno de los peores sentimientos que se pueden tener.
Esa sensación de desinflarse,de no entender nada y de quedarte planchada.
No es enfado, ni pena, es incomprensión.
Cuando eres una niña, te cuentan que si te portas bien, todo irá bien.
Yo he sido buena niña, de las que son educadas y correctas, de las que estudian y ayudan en casa, de las responsables y trabajadoras.
Pero a veces tengo la sensación de que a pesar de lo que te esfuerces, nunca es suficiente.
Este trabajo es muy exigente.Mucho más de lo que la gente se puede imaginar.
Y no importa que hagas las cosas bien, que estudies, te prepares, te superes...si no hay resultados, tú misma no te lo perdonas.
Y entonces estás perdida, porque empiezas a ser injusta contigo misma y no hay peor castigo que ese.
Lo que no puedes controlar, es incontrolable.Es una obviedad.Lo que no depende de ti, es insuperable.
La suerte no acompaña a veces a quien más se lo merece.De injusticias está la vida llena.
Y ante esta realidad desoladora, ¿qué hacer?
¿Seguir trabajando? ¿tirar la toalla?
¿Rendirse? o ¿apretar los dientes?
Yo he decidido que la resignación no es el camino.El empecinamiento, tampoco.
Buscar el equilibrio y la sensatez.
Esa es la idea.Y esperar.Esperar resultados.Resultados en todas las facetas de la vida.
Malditos resultados.
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
Comentarios
Publicar un comentario