Normalmente, se busca casa para uno mismo, para su familia.
Hoy era un señor el que buscaba un hogar para su hermano.
Es una historia triste, pero tierna.
La vida se tuerce y ni si quiera puedes ir a elegir la que será tu nueva casa, porque la enfermedad ha llamado a tu puerta.
Y es que a veces la vida sorprende y te deja con las ilusiones rotas.
Lo bueno de esta historia, es que hay alguien que necesita un nuevo hogar y aunque no puede elegirlo, tiene a su hermano que con interés y cariño recorre las habitaciones y el jardín, imaginando si su hermano enfermo podrá disfrutar de lo que le ofrece la vivienda.
¿Podrá pasear? ¿podrá darse un baño en esta preciosa piscina? ¿se sentará en uno de estos bancos a leer?
Ha resultado conmovedor.
Eso es un hogar, el que se elige para un hermano enfermo.El que se observa con detenimiento para imaginar si su hermano será feliz allí, si estará cómodo, si podrá disfrutar del sol y la luz cuando ya no tenga fuerzas para salir a la calle.
Ese será un hogar con alma, elegido desde el corazón, sabiendo que muy probablemente será el último...
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