La venta de una casa es un momento de nerviosismo y de inquietud.De mucho nerviosismo y mucha inquietud, diría yo.
Siempre se genera una preocupación especial cuando nos decidimos a vender nuestra casa, a veces por la imperiosa necesidad económica y otras por los quebraderos de cabeza que conlleva.
En cualquier caso, es un momento crítico en el que se pone a prueba nuestra paciencia.
Los agentes inmobiliarios somos eso, asesores, pero también somos psicólogos.
Nuestros clientes necesitan información, datos, estudios de mercado, cifras y números, pero en determinados momentos lo que más necesitan es que los escuches y los tranquilices.
Y en ocasiones, su frustración e impotencia cuando las cosas no salen como uno quiere, repercuten en ti.
Hay que tomar distancia como profesionales, pero qué difícil es no involucrarse cuando llegan los plazos, la casa no se vende y los propietarios desesperan.
Yo me implico y empatizo, a veces quizá más de lo que debiera.
Trabajamos y nos comprometemos, pero si los resultados no llegan, por bien que hayamos hecho nuestro trabajo, los clientes se disgustan y nosotros también.
El proceso de venta en ocasiones se complica y de poco sirven las explicaciones que demos, que siempre acabamos siendo los culpables.
Es parte de nuestro trabajo, una parte ingrata, sin duda.Afortunadamente, la suerte cambia en un momento y las aguas vuelven a su cauce.Pero qué dificil resulta no perder el control de la situación...
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
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