El sector inmobiliario creo que es de los pocos en los que los clientes intentan negociar los honorarios.
No me imagino acudir a la consulta de un médico, abogado, psicólogo, coger un taxi o entrar en un comercio y que sea el cliente el que proponga el precio del producto o servicio.
A veces, es realmente escandaloso lo poco que se respeta el trabajo que hacemos.
Ya se que tenemos mala reputación, que es un sector en el que antaño ha habido cierta picaresca, pero por favor, un poco de respeto.Cómo te puede decir un cliente directamente y sin rodeos que no piensa pagarte? Y encima se ofende cuando le pides consideración y respeto.
Tenemos que intentar cambiar esa idea de que los asesores inmobiliarios ganan mucho haciendo poco.Y hay que cambiarla porque NO ES VERDAD.
Detrás de cada operación, hay mucho trabajo y mucha responsabilidad.
Hay que tener conocimientos de varias áreas, de Economia, Derecho, Marketing, fotografia, decoración, informática y manejo de RRSS, por no hablar de las habilidades sociales y de comunicación.
Por eso es tan incomprensible que no se nos respete como debiera.
Y sobre todo, la ligereza con la que te dicen directamente que no tienen intención de pagarte.En cualquier otro trabajo, eso es impensable.
Supongo que parte de culpa es de los excesos o abusos que hayan cometido algunos, pero "algunos" no somos todos.
Hay que vencer esa idea con profesionalidad y entrega para conseguir que se nos vea como lo que somos, profesionales competentes que tienen formación y desempeñan un trabajo serio y digno.Tan serio y tan digno como cualquier otro.
Poner en valor lo que hacemos, es nuestro mayor desafío.Reivindicar nuestra profesión y reivindicarnos como profesionales.Difícil tarea.
Pero para ser justa, también tenemos la suerte de tener clientes muy agradecidos, que valoran nuestros esfuerzos y reconocen nuestra entrega y dedicación.Y por ellos merece la pena esforzarse, trabajar, implicarse y comprometerse.Hasta el final.
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
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