Las llaves nos abren las puertas de nuestra casa.Resulta bastante obvio.
Es lógica la preocupación de los propietarios por la custodia de sus llaves.Pero, ¿hasta qué punto? es decir, se contrata a un profesional y durante meses se nos tiene de cabeza recogiendo y dejando las llaves una y otra vez, perdiendo tiempo y energía.Qué triste esa desconfianza.La puedo entender... pero me cuesta entenderlo.¿Qué se supone que vamos a hacer con ellas? Me sorprende y me apena, la verdad.Este trabajo se debe asentar sobre la confianza y esa confianza debe ser mutua.¿No será más fácil confiar en el buen hacer de quien está gestionando tu patrimonio? ¿Acaso nos imaginan montando una fiesta en los pisos que nos confían para su venta? Yo no lo puedo entender.Y mientras tanto, paseos perfectamente evitables que nos hacen perder el tiempo.Pero eso no es lo más triste.Lo más triste es que no se confie en los profesionales inmobiliarios.A mi personalmente no me gusta custodiar las llaves de una casa que no es la mia, pero me gustaría ese punto de confianza hacia mi y hacia mi trabajo, me encantaría que me dijeran: "no te preocupes, no te molestes, no pasa nada, ahórrate este ir y venir que estarás cansada de andar todo el dia de un inmueble a otro". Estaría bien.Significaría que hay confianza plena.Habrá que trabajar más para ganarnos esa confianza y respeto.Porque realmente saben mal tanto paseo y tiempo desperdiciados.Y duele.Duele ese atisbo de duda sobre nuestras intenciones.Estamos trabajando.Somos profesionales.Queremos lo mejor para nuestros clientes y somos gente honrada.Un poco de empatía hacia los que caminamos todo el día para atender a quienes deben confiar en nuestro trabajo y en nuestra honradez.
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
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