Cuando sucede lo inimaginable, lo impensable, lo imposible, faltan las palabras, porque no hay palabras para describir el horror,el miedo, la soledad, el desamparo y la nada.
Cuando lo peor llega, nada nos salva y lo terrible nos ahoga.
Barro, lodo, agua, culpa, impotencia, incredulidad,abandono, angustia y soledad.
Cuando pierdes tu casa, pierdes tu lugar en el mundo, te sientes desamparado y solo.
Hoy miles de hogares han dejado de serlo para quienes lo han perdido todo.Y no hay palabras para tanto dolor,para tanta pena y tanta desolación.
Casas que fueron hogares,hogares que fueron felices, felicidad perdida y tristeza infinita.
Y barro.Barro que lo cubre todo dejando un paisaje de tragedia y locura.
Perder la vida y perderlo todo.
Y son decenas, miles, son tantas que pensarlo abruma.
No hay palabras.Solo barro y horror ante tanto sufrimiento.
Renacer. Hace dos años inicié un camino nuevo. Hace dos años desplegué mis alas y emprendí el vuelo, y aquí sigo, planeando, buscando, cogiendo velocidad y batiendo mis alas. Dos años después parece que han sido muchos más, reinventarse y construirse una nueva vida pasados los 50 no es tarea fácil, pero a pesar del miedo y la angustia iniciales, empiezo a sentirme cómoda viendo el mundo desde mi nuevo cielo. Es duro coger el timón de tu vida, duro y apasionante. Estaba perdida, desubicada, vencida, pero supe rodearme de gente muy valiosa que me enseñó a volar...y aquí sigo, aprendiendo a vivir la vida tomando mis propias decisiones y trabajando mucho, estudiando mucho, luchando mucho y a veces también, disfrutando mucho de verme crecer, transformarme, evolucionar, pasar de oruga a mariposa, en un recorrido lleno de retos y desafíos, a veces angustioso y a veces muy motivador. Soy una mujer que en la madurez de su vida, cuando parecía que ya estaba todo hecho, ha decidido ser lo ...
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